Entre sus numerosas investigaciones se encuentran los bombardeos de hospitales en Siria, los ataques con armas químicas atribuidos al régimen de Bashar al-Assad, la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa en México, el genocidio colonial alemán en Namibia y una extensa serie de investigaciones sobre la ocupación israelí y la destrucción de Gaza. Desde 2023, Forensic Architecture ha producido investigaciones y pruebas utilizadas por el equipo jurídico sudafricano en la causa presentada contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia; uno de sus informes fue incluso incorporado como anexo a una presentación oficial de Sudáfrica ante la Corte.
Ungrounding: The Architecture of Genocide es un libro excepcional por la forma en que integra investigación forense, historia, arquitectura y análisis territorial. Weizman sostiene que la destrucción de Gaza no puede comprenderse exclusivamente como consecuencia de la guerra iniciada en octubre de 2023, sino dentro de una continuidad histórica de desplazamiento, transformación territorial y destrucción de las condiciones materiales de la vida palestina. Su análisis recorre el suelo, el subsuelo y el espacio aéreo: campos agrícolas, ciudades, carreteras, fronteras, asentamientos, túneles, infraestructura y territorio militarizado. Según Weizman, las acciones israelíes posteriores al 7 de octubre alcanzaron una escala y una sistematicidad consistente con la caracterización de genocidio.
El término Ungrounding no tiene una traducción exacta de una sola palabra al español. “Desarraigo” probablemente sea la aproximación más eficaz, aunque no reproduce por completo la profundidad conceptual del término inglés: ground significa simultáneamente suelo, tierra, territorio, fundamento y todo aquello sobre lo cual una sociedad construye su existencia.
Por ello, y mientras no exista una traducción oficial publicada, yo uso aquí la palabra “Desarraigo”,
Desarraigo territorial: La arquitectura del genocidio.
El concepto incorpora y, en cierto sentido, trasciende el ecocidio. Si el suelo es deliberadamente convertido en incultivable, la infraestructura que sostiene la vida es destruida y el territorio es transformado hasta hacerse irreconocible, el desarraigo deja de significar únicamente la expulsión física de una población. Implica también destruir las condiciones materiales de su permanencia y de su eventual regreso. Es, literalmente, quitarle a una sociedad el suelo sobre el que existe.
La investigación que contiene Ungrounding expone, literal y figurativamente, las huellas materiales de ese proceso en Gaza. Recurre a documentación histórica, investigación espacial, testimonios, archivos y reconstrucciones arquitectónicas para relacionar la Nakba de 1948 con las sucesivas transformaciones del territorio y con la magnitud de la destrucción contemporánea. El resultado es una cartografía de cómo una población puede ser desplazada no solamente destruyendo sus viviendas, sino alterando sistemáticamente el espacio en el que su vida colectiva resulta posible.
Comparto esta nota con el deseo de que sea accesible a mi círculo de amigos cuando esté disponible en español. Los derechos de edición en español han sido adquiridos por Debate, de Penguin Random House España; fuentes periodísticas pronostican su publicación en España para el próximo año. Tareq Baconi—destacado escritor, académico y analista político palestino, reconocido internacionalmente como uno de los principales expertos en el movimiento Hamás y en la geopolítica de Oriente Medio—afirma que Weizman termina por sentar las bases de una “arquitectura de liberación”, mientras Francesca Albanese sostiene que el libro muestra que la descolonización no constituye una revancha, sino una condición de justicia y de liberación tanto para palestinos como para israelíes. Ilan Pappé lo ha calificado de “extraordinario”.
El libro es también una historia de personas. Es un relato de la crueldad que los seres humanos pueden ejercer contra una población convertida en “el otro” y sometida deliberadamente a destrucción y desplazamiento; pero también de la capacidad de resistencia, adaptación y organización que puede desarrollar una sociedad sometida al asedio, la privación y el bombardeo.
Los túneles constituyen uno de los ejemplos más reveladores. Weizman
examina la economía, los conocimientos artesanales, las relaciones sociales y
las formas de cooperación necesarias para construirlos y mantenerlos. Aclara
que su propósito no es revelar su ubicación ni facilitar información militar
sobre su arquitectura, sino estudiar históricamente cómo surgieron y desmontar
determinados mitos acerca de ellos. El libro muestra que los túneles no
tuvieron únicamente funciones militares: también formaron parte, en diferentes
momentos, de redes económicas y sociales utilizadas para conectar comunidades
separadas y sortear bloqueos.
Yo creo que pocos lectores, cualquiera que sea su conocimiento sobre Gaza, podrán permanecer indiferentes ante la acumulación de evidencia que presenta Weizman. Lo perturbador no es solamente la escala de la destrucción, sino la racionalidad territorial que el libro revela detrás de ella: la transformación sistemática del suelo, la infraestructura y el espacio habitado para destruir las condiciones que permiten a una sociedad permanecer en su tierra. Esa es, precisamente, la dimensión que Weizman denomina ungrounding.

